Estrés y mortalidad por causas cardiovasculares

Hiroyasu Iso MD, Chigusa Date MD, Akio Yamamoto MD, Hideaki Toyoshima MD, Naohito Tanabe MD, Shogo Kikuchi MD, Takaaki Kondo MD, Yoshiyuki Watanabe MD, Yasuhiko Wada MD, Teruo Ishibashi MD, Hiroshi Suzuki MD, Akio Koizumi MD, Yutaka Inaba MD, Akiko Tamakoshi MD, Yoshiyuki Ohno MD, and and JACC Study Group

Circulation 2002, 10.1161/01.CIR.0000028145.58654.41


Este estudio epidemiológico realizado con mujeres japonesas ha mostrado que tener niveles altos de estrés mental duplica el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares y de muerte por enfermedad cardiaca.

El estrés mental está considerado un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular según la evidencia clínica y experimental. Sin embargo, los datos epidemiológicos que relaciona el estrés con la mortalidad por estas enfermedades son limitados.

Se piensa que esta actitud puede aumentar la actividad simpática, dando lugar a un aumento de la tensión arterial y de la frecuencia cardiaca, reduciendo además la sensibilidad insulínica. El estrés también puede producir vasoconstricción en sitios con placas ateroscleróticas. Todo esto, de forma individual o en conjunto, puede contribuir al aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular.

De 1988 a 1990, científicos de la Universidad de Tsujuba, en Ibaraki (Japón), realizaron un cuestionario a 73.424 japoneses (30.180 hombres y 43.244 mujeres), de entre 40 y 79 años, sin historia de ictus ni enfermedad cardiovascular. Durante el seguimiento, que fue de 7,9 años, se produjeron 316 ictus, 113 cardiopatías y 643 enfermedades cardiovasculares en mujeres, mientras que estas cifras en los hombres fueron de 341, 168 y 778, respectivamente. El número de muertes registradas fue de 316 en las mujeres y de 113 en los hombres.

Comparadas con las mujeres con un bajo nivel de estrés, aquellas que presentaban un estrés mental alto tenían una mortalidad 2 veces mayor. El exceso de mortalidad fue particularmente evidente por infarto de miocardio y hemorragia intraparenquimatosa. Tras realizar el análisis y ajustarlo por la hipertensión y la diabetes que atenuaban estas relaciones, el riesgo siguió siendo estadísticamente significativo. Además, el riesgo relativo de hemorragia subaracnoidea, tras el análisis multivariante, fue de 2,71 (IC 95%, 1,21-6,09; p=0,02).

En los hombres, se detectó una asociación similar entre el estrés mental y el infarto de miocardio. El análisis multivariante mostró que aquellos que presentaron un nivel de estrés medio o alto tenían un riesgo infarto cardiaco 1,74 veces mayor (IC 95%, 1,05-2,90; p=0,03).

Los autores concluyen que el estudio ofrece evidencia epidemiológica de que el estrés mental tiene el efecto potencial de aumentar el riesgo de ictus y enfermedad coronaria. Existe asociación entre el estrés mental y la mortalidad por ictus en mujeres y entre el estrés y la mortalidad por infarto de miocardio en hombres y en mujeres. Por este motivo, los individuos con un nivel alto de estrés deberían considerarse un de alto riesgo de ictus y enfermedad coronaria.