Un caso de hiperhidrosis palmar-plantar fue tratado
exitosamente con paroxetina. Se estima que podría actuar por su componente
anticolinérgico sobre las glándulas sudoríparas o a través de su acción
ansiolítica.
La hiperhidrosis palmar-plantar primaria (HPP) es un trastorno de etiología
desconocida caracterizado por sudoración excesiva bilateral y relativamente
simétrica, que afecta palmas, plantas de los pies, axilas y región craneofacial.
Se considera que la HPP es un trastorno de sudoración emocional. Su prevalencia
ha sido estimada en un 2,8%. Existen diversas opciones terapéuticas para la HPP,
incluyendo antitranspirantes tópicos, agentes sistémicos como fármacos
anticolinérgicos, iontoforesis con agua corriente, inyección de toxina
botulínica y simpatectomía transtorácica endoscópica. Los Dres. Samir Kumar
Praharaj y Manu Arora, del Central Institute of Psychiatry de Ranchi, India,
informan el caso de un paciente con HPP que fue tratado exitosamente con
paroxetina.
El hombre de 32 años y 72 kg de peso consultó por presentar sudoración excesiva
en palmas y plantas de los pies desde la infancia, que había empeorado en los
últimos 6 años. Sus síntomas se incrementaban por exposición a altas
temperaturas y en situaciones, como reuniones de trabajo, que requerían el
manejo de papeles. El paciente no presentaba antecedentes de miedo a las
situaciones sociales ni de respuesta de ansiedad que sugiriera fobia social.
Tampoco tenía antecedentes de enfermedades clínicas o psiquiátricas importantes,
adicción a drogas o alergias. Había sido tratado con propranolol y alprazolam, y
con terapias no farmacológicas como reiki, hipnoterapia, acupresión y
homeopatía, ninguno de los cuales había producido un beneficio notorio. En el
consultorio de los autores se le diagnostícó HPP, se le indicó tratamiento con
paroxetina (10 mg diarios) y clonazepam (0,5 mg, 2 veces al día) y se le
solicitó que evitara situaciones secundarias que generaran ansiedad. Al cabo de
1 mes el paciente informó reducción notoria de la sudoración y mejoría en su
funcionamiento sociolaboral. Se le incrementó la dosis de paroxetina a 20 mg
diarios y se le fue reduciendo el clonazepam hasta su interrupción total. Luego
de estos cambios el paciente mantuvo control completo de la sudoración y el
enrojecimiento en todas las situaciones, sin presentar efectos adversos en los 6
meses de seguimiento.
Los pacientes con HPP presentan glándulas sudoríparas normales, comentan los
autores, por lo que se ha postulado que el defecto primario es una hiperfunción
del componente emocional del sistema nervioso sudomotor central. La
hiperhidrosis es un síntoma común de la fobia social, que se acompaña de otros
signos de ansiedad como voz temblorosa y temblor muscular. La paroxetina, un
inhibidor de la recaptación de serotonina que también inhibe la recaptación de
norepinefrina, es eficaz para tratar la fobia social, la depresión y otros
trastornos de ansiedad. El fármaco bloquea también, en forma dependiente de la
dosis, los receptores muscarínicos. Es sabido que los anticolinérgicos inhiben
la producción de sudor al bloquear los receptores de acetilcolina de las
glándulas sudoríparas. Por lo tanto, postulan los expertos, es posible que en
este paciente la acción anticolinérgica de la paroxetina haya generado el efecto
beneficioso sobre los síntomas de HPP. Alternativamente, el beneficio del
fármaco podría ser secundario a su efecto ansiolítico a través de mecanismos
centrales. Aunque es necesario realizar ensayos clínicos, admiten los autores,
el caso aquí presentado sugiere que la paroxetina puede ser otra opción
terapéutica útil en pacientes con HPP.