Polución aérea por partículas finas y mortalidad en 20 ciudades de los EE.UU. entre 1987 y 1994


Jonathan M. Samet, et al. N Engl J Med 2000;343:1742-9 

Fundamento. 
La polución del aire de las ciudades se ha relacionado con un aumento de la morbimortalidad tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo. Aunque estos hallazgos han ayudado a la formulación de iniciativas para endurecer las exigencias en cuanto a la calidad del aire, su validez en relación a la salud pública ha sido puesta en tela de juicio. 

Métodos. 
Valoramos los efectos de cinco importantes contaminantes del aire libre sobre la mortalidad en 20 de las ciudades y áreas metropolitanas más grandes de los Estados Unidos entre 1987 y 1994. Los contaminantes fueron partículas de menos de 10 µm de diámetro aerodinámico (PM10), el ozono, el monóxido de carbono, el dióxido de azufre y el dióxido de nitrógeno. Utilizamos una estrategia analítica en dos fases con agrupación de datos de múltiples lugares. 

Resultados. 
Después de tener en cuenta el posible efecto de confusión de otros contaminantes, observamos una evidencia consistente de que las concentraciones de PM10 se asociaban con la tasa de mortalidad por todas las causas y con la tasa de mortalidad debida a enfermedades cardiovasculares y respiratorias. El aumento estimado de la tasa de mortalidad relativa por todas las causas fue del 0,51% (intervalo posterior del 95%, 0,07% a 0,93%) para cada aumento de las concentraciones de PM10 de 10 µg por metro cúbico. El aumento estimado de la tasa de mortalidad relativa de causa cardiovascular y respiratoria fue del 0,68% (intervalo posterior del 95%, 0,20% a 1,16%) para cada aumento de las concentraciones de PM10 de 10 µg por metro cúbico. Se apreció una evidencia débil de que los aumentos de las concentraciones de ozono incrementaran la tasa de mortalidad relativa durante el verano, cuando las concentraciones de ozono son máximas, pero no durante el invierno. Las concentraciones de los otros contaminantes no guardaron una relación significativa con la tasa de mortalidad. 

Conclusiones.
Hay una evidencia consistente de que las concentraciones de partículas finas en el aire se asocian con un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas y con la mortalidad de causa cardiovascular y de causa respiratoria. Estos hallazgos refuerzan los motivos para controlar las concentraciones de partículas respirables en el aire libre.