COMENTARIO
En la Historia natural de la Diabetes tipo 2, la hiperglucemia postprandial esta presente en un estadío anterior a la hiperglucemia de ayunas. Participa facilitando o contribuyendo, mediante un efecto de glucotoxicidad, al deterioro de la capacidad secretora de la célula Beta. 
El U.K. Prospective Diabetes Study demostró que el buen control glucémico disminuye significativamente la aparición de complicaciones microvasculares, pero no en forma significativa, las macrovasculares. Las modificaciones terapéuticas, en este trabajo, se realizaron considerando solamente las cifras de glucemias en ayunas y no las postprandiales. 
Existien previas comunicaciones que correlacionan la hiperglucemia postprandial, sin hiperglucemia de ayunas, con una mayor frecuencia en enfermedades macrovasculares. 
Por lo tanto, la evaluación glucémica postprandial y su control, mediante el empleo de estos optimizadores de glucemias postprandiales, podría impactar en una mayor disminución de enfermedades macrovasculares. Por otra parte, su uso en estadíos más tempranos de la historia natural de la Diabetes tipo 2, podría evitar o atenuar el progresivo deterioro secretor de la célula beta originado por la glucotoxicidad aguda y transitoria de la hiperglucemia postprandial. En base a esto, podríamos plantear la hipótesis de proyectar su empleo en Intolerantes orales a la glucosa, con el fin de intentar evitar su conversión a Diabetes Mellitus. 
La corta vida media y la baja frecuencia de hipoglucemias con Repaglinide, hace a esta droga potencialmente útil para individuos diabéticos tipo 2 que presentan un deterioro de la función renal o hepática.