La respuesta al rabeprazol tiene alta sensibilidad pero baja especificidad para el diagnóstico de enfermedad por reflujo gastroesofágico, aunque los resultados negativos permiten excluir correctamente la enfermedad en 2 tercios de los casos.

La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) es uno de los trastornos más frecuentemente observados por los médicos de atención primaria. Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) son potentes supresores de la secreción ácida gástrica y constituyen la base del tratamiento de esta enfermedad. En la práctica clínica, muchos médicos consideran que el alivio rápido de los síntomas luego de un tratamiento breve con IBP es un marcador valioso para el diagnóstico de ERGE. Esto constituye la base de las denominadas pruebas de IBP, explican los autores. Sin embargo, los resultados informados en la literatura han sido contradictorios. El rabeprazol es un IBP desarrollado recientemente, con propiedades farmacológicas específicas y control más eficaz de la acidez en los primeros días de tratamiento. Los expertos franceses decidieron analizar el valor diagnóstico de la prueba con rabeprazol en pacientes atendidos por síntomas posiblemente asociados con reflujo gastroesofágico.

Métodos
Para mantener el carácter doble ciego del estudio, cada paciente fue examinado por un médico investigador (clínico) y un médico de derivación (gastroenterólogo). Los investigadores reclutaron pacientes que reunieran los siguientes requisitos: a) presencia de síntomas gastrointestinales o extra-gastrointestinales que sugirieran reflujo, b) aparición de un síntoma en particular al menos 2 veces en los últimos 3 días, c) ausencia de antecedentes de esofagitis, d) ausencia de tratamiento antirreflujo previo con IBP, antagonistas H2 o cisapride. Entre 4 y 10 días después, los pacientes fueron examinados por un gastroenterólogo y se les realizó endoscopía. Inmediatamente después se llevó a cabo monitoreo de pH esofágico de 24 horas. Los pacientes que reunían los criterios de inclusión y no presentaban criterios de exclusión fueron asignados aleatoriamente a recibir 20 mg de rabeprazol o placebo en ayunas y antes de la cena durante 1 semana. Los participantes fueron nuevamente atendidos por el clínico cuando completaron el tratamiento. El investigador desconocía los resultados de la endoscopía y el monitoreo de pH. Los participantes completaron un cuestionario acerca de los cambios en sus síntomas, calificándolos como “mejor”, “prácticamente igual” o “peor”. A los que manifestaron mejoría se les pidió que calificaran el cambio en una escala de 7 puntos. De acuerdo con estos resultados, el investigador clasificó a cada paciente como “con reflujo” o “sin reflujo”. La misma clasificación se hizo posteriormente a partir de los resultados de la endoscopía y el monitoreo de pH. Se consideró que existía reflujo cuando la exposición a un pH inferior a 4 era mayor al 4,2% del tiempo de monitoreo, o existía una asociación significativa entre síntomas y episodios de reflujo, o se detectaban lesiones mucosas en la endoscopía.

Resultados
Se asignaron aleatoriamente a tratamiento 72 pacientes (39 a placebo, 33 a rabeprazol), que fueron incluidos en el análisis de intención de tratar. Dado que 14 pacientes se desviaron por protocolo, en el análisis por protocolo se incluyeron finalmente 58 participantes (de los cuales 33 formaban parte del grupo placebo). Al inicio del estudio no había diferencias entre los grupos de tratamiento en la distribución de síntomas. Cerca de un tercio de los pacientes tenían esofagitis, que en el 90% de los casos no era grave. Ningún paciente tenía estenosis o úlcera según la endoscopía. La adherencia al tratamiento fue buena en ambos grupos. Los resultados obtenidos en el análisis de intención de tratar y por protocolo fueron similares, por lo que sólo se informan los primeros. Fallas técnicas en el monitoreo de pH no permitieron clasificar a 6 pacientes. De los 66 casos restantes, se consideró que existía ERGE en 43 casos (18 asignados a rabeprazol) y que no había ERGE en 23 (11 asignados a rabeprazol). Entre los pacientes con ERGE, la prueba de rabeprazol fue positiva en 15 de los 18 pacientes tratados con el fármaco y la prueba con placebo fue positiva en 10 de los 25 participantes de ese grupo (sensibilidad 83,3% y 40,0%, respectivamente). Entre los pacientes clasificados como libres de ERGE, la prueba de rabeprazol fue negativa en 5 de los 11 pacientes que recibieron el fármaco y la prueba con placebo fue negativa en 8 de los 12 participantes de ese grupo (especificidad 45,5% y 66,7%, respectivamente). Los valores predictivos positivo y negativo para la prueba de rabeprazol fueron 71,4% y 62,5%, respectivamente, y para la prueba con placebo fueron 71,4% y 34,8%, respectivamente.

Discusión
Los resultados de este estudio indican que la prueba con rabeprazol tiene alta sensibilidad (83,3%) pero baja especificidad (45,5%) para el diagnóstico de ERGE. En comparación con el placebo, la prueba con rabeprazol tuvo mayor sensibilidad y valor predictivo negativo, pero no difirió respecto de la especificidad y el valor predictivo positivo. Estos resultados concuerdan con los de otros estudios sobre pruebas de IBP, todos los cuales han demostrado la alta sensibilidad y baja especificidad de esta estrategia diagnóstica. La prueba con placebo clasificó “adecuadamente” a casi la mitad de los pacientes (resultados azarosos), lo cual no resulta del todo sorprendente ya que también se ha observado una buena respuesta al placebo en ensayos a corto plazo en pacientes con ERGE. No obstante, aclaran los expertos, esta conclusión negativa respecto de la prueba de rabeprazol debe ser sopesada teniendo en cuenta los valores predictivos negativos. En las condiciones en que se hizo la prueba, una respuesta negativa al rabeprazol permitió excluir la ERGE en 2 tercios de los pacientes, mientras que el placebo sólo lo hizo en un tercio de los casos.


    Año VIII, N° 133, Agosto 2007