Introducción
Aun en los casos en que existe consenso en la literatura científica acerca del tratamiento de distintas patologías gastrointestinales, los médicos pueden diferir en su opinión sobre la terapéutica óptima y sobre los fundamentos de su decisión.
En la práctica clínica, es frecuente atender a pacientes con síntomas en el tracto digestivo superior. Los síntomas pueden ser de origen orgánico o de origen funcional. El término dispepsia engloba a patologías pertenecientes a ambas categorías.
Mientras que la literatura médica recomienda estrategias terapéuticas para algunas de esas condiciones, como el reflujo gastroesofágico, las evidencias respecto del tratamiento de otras patologías, como la dispepsia funcional, son más ambiguas. Los expertos suecos decidieron investigar la variación en las estrategias terapéuticas de médicos de 3 disciplinas diferentes respecto del tratamiento de los síntomas en el tracto digestivo superior.


Métodos
Participaron del estudio 9 gastroenterólogos, 9 cirujanos y 9 especialistas en clínica médica. Cada médico fue entrevistado en forma independiente. En las entrevistas se les describieron las historias clínicas de 4 pacientes varones de 30 años atendidos en centros de atención general y en clínicas especializadas de atención ambulatoria. Los casos 1 y 2 correspondían a pacientes con dolor intermitente en el tracto digestivo superior, sin hallazgos notorios en las ecografías y endoscopías previas, con serología negativa para Helicobacter pylori en el primer caso y positiva en el segundo. El paciente 3, también positivo para H. pylori, presenta además dolor retroesternal que empeoraba en posición prona. En el caso 4 la endoscopía reveló una úlcera duodenal. Además de la edad y sexo de los pacientes, se informaba en cada caso la localización de los síntomas, pero la información sobre síntomas subjetivos y hallazgos físicos variaba entre historias. El objetivo de las preguntas era determinar si el médico consideraba que era necesario un tratamiento, qué tipo de tratamiento sugeriría, qué factores eran los más importantes a tener en cuenta, y cuáles creía que serían las decisiones al respecto de los colegas de su propia especialidad y de otras especialidades. En un primer paso se analizaron las respuestas de cada médico para hallar contenidos en común, que fueron luego codificados como conceptos. En un segundo paso, los conceptos relacionados fueron combinados en categorías comunes a todas las historias.


Resultados
Al preguntar a los médicos si veían algún problema para decidir la necesidad de tratamiento en cada caso, se registraron 5 categorías de respuestas. Dieciséis médicos consideraron que no había problema en decidir en el caso 1, 20 en el caso 2, 19 en el caso 3 y 22 en el caso 4. Otros médicos, en cambio, hallaron problemas para tomar la decisión. Por ejemplo, algunos médicos consideraron que la base para decidir si correspondía tratar y cuál sería el tratamiento óptimo era ambigua, y que las evidencias a favor del tratamiento eran débiles. Los médicos sentían además que no eran competentes para evaluar los resultados de las pruebas al momento de decidir el tratamiento, y que las expectativas de los pacientes eran un problema en los casos 1, 2 y 3. En tales casos, los pacientes solicitaban estudios y tratamiento, aun cuando el médico les informaba que no existían evidencias de que la terapia solicitada tuviera algún efecto. Las estrategias terapéuticas para un mismo paciente variaron ampliamente entre distintos médicos. Para los pacientes 2 y 3, con resultado positivo para H. pylori, algunos médicos hubieran sugerido terapia de erradicación sólo si el paciente presentaba úlcera, mientras que otros médicos la hubieran indicado sin importar la presencia de úlceras. Para el paciente 4, con una úlcera duodenal, algunos médicos sugirieron terapia de erradicación sólo en caso de detectarse H. pylori, mientras que otros médicos la hubieran indicado independientemente del hallazgo de esta bacteria. Cuando se preguntó a los médicos qué factores pesan más en su decisión, se obtuvieron 3 categorías de respuestas: historia clínica, resultados de exámenes y expectativas del paciente. Para los pacientes 1 y 2, con síntomas difusos, varios médicos consideraron de máxima importancia a la historia clínica. La mayoría de los médicos estimaron que sus decisiones terapéuticas serían compartidas por la mayoría de sus colegas de la misma especialidad. Algunos gastroenterólogos creían que los cirujanos preferirían la cirugía a la medicación, y varios gastroenterólogos y cirujanos creían que los clínicos investigan menos y prescriben supresores del ácido con mayor amplitud.


Discusión
Los 4 casos presentados a los médicos en este estudio representan a pacientes atendidos frecuentemente en la práctica médica: gastritis, dispepsia y enfermedades no especificadas del ventrículo y el duodeno (casos 1 y 2), esofagitis y reflujo (caso 3) y úlcera (caso 4). Este estudio, resaltan sus autores, revela variaciones no sólo en la estrategia terapéutica si no también en la información considerada importante para decidir el tratamiento. Los casos 1 y 2, con síntomas difusos, dieron lugar a variaciones más amplias que los casos 3 y 4, en que los síntomas estaban más claramente relacionados con una patología o donde existían cambios orgánicos más obvios. El tratamiento de la enfermedad por reflujo (caso 3) fue variable e incluyó en algunos casos la terapia de erradicación, a pesar de que no existen evidencias a favor de ese tratamiento. La mayoría de los médicos indicó inhibidores de la bomba de protones y antagonistas H2 para tratar la dispepsia a pesar de la falta de evidencias de que ese tratamiento sea eficaz en comparación con un placebo. Este estudio, concluyen los expertos suecos, indica que aun en los casos en que existe consenso en la literatura acerca del tratamiento, los médicos pueden diferir en su opinión sobre la terapéutica óptima. A pesar de tales variaciones, cada especialista suele creer que sus colegas hubieran tomado la misma decisión.


   Año VI, N° 113, Diciembre 2005