Dr. J. Daniel Delgado Bellido

Al nivel de conocimientos actual, hablar de la patogenia y fisiopatología de la infección por Helicobacter pylori (HP) es hacerlo de los mismos aspectos de la gastritis crónica, que acompaña y condiciona la evolución de  la enfermedad ulcerosa péptica (EUP); que puede evolucionar, en presencia de ciertos cocarcinógenos, hacia el cáncer gástrico; o, tras un infiltrado inflamatorio de predominio linfocitario, asociado probablemente a alteraciones genéticas transicionales en el huésped, evolucionar a un MALToma.


1 Patogenia:
1.1
Actividad mucolítica del H. pylori:

Como consecuencia de la actividad ureasa del H. pylori, el moco procedente de estómagos infectados (Figura 1), tiene una concentración de amoniaco unas cuatro veces superior a la del moco no infectado. El amoniaco puede ser un lesionante directo, pero también es el causante de un aumento del pH, lo que puede alterar la interacción entre las fracciones lipídica y proteica del moco, responsable de la estabilización de la estructura micelar del mismo. Como consecuencia, se produce una alteración de la viscosidad que puede contribuir a una disminución de la capacidad para retrasar la difusión de H+. Después de 12 horas de incubación, la permeabilidad del moco a los hidrogeniones aumenta en un 10 % y en un 32 % al cabo de 48 horas. Es discutido si la infección por HP se acompaña de una actividad mucolítica apreciable. Se ha sugerido que dicha actividad podría afectar tanto a la porción carbohidratada como proteica de la cadena de mucina. Ello tendría como consecuencia la aceleración del recambio normal del moco gástrico.


1.2 Adherencia a mucosa gástrica del H. pylori:

Las adhesinas del H. pylori, están constituidas por una hemaglutinina radiante desde la superficie de la bacteria, con estructura de tipo afimbrial y un diámetro de 2 nm y perteneciente al grupo de los sialoconjugados (Figuras 2 y 3). Es detectable utilizando eritrocitos de una variedad de especies, con las propiedades de una sustancia antigénica, termolabil y sensible a la acción de la pronasa, la papaina y la neuraminidasa; resistente a la pepsina y, parcialmente, a la tripsina. Se han detectado anticuerpos circulantes a la hemaglutinina del H. pylori, sin relación con las estructuras flagelares de la bacteria. La hemaglutinina del H. pylori, se une preferentemente a un componente (N-acetil-neuraminil-lactosa), ampliamente representado entre las sialoproteinas, tanto de las células epiteliales, como sanguíneas. Se han señalado cambios cualitativos y cuantitativos en el moco intracelular, en relación con la adherencia del H. pylori: depleción de gránulos o vacuolas de moco; descenso de carbohidratos neutros e incremento de glicoproteinas ricas en ácido siálico, en la región apical del citoplasma de las células mucosas. En general, la adhesión es ventajosa, para la supervivencia del patógeno y para favorecer la liberación de las toxinas de los gérmenes directamente sobre las células epiteliales.


1.3 Citotoxicidad, factores de virulencia:

Se ha detectado la producción de un factor citotóxico, en el filtrado de cultivos de H. pylori, capaz de producir efectos citopáticos no letales, in vitro, en líneas celulares de cultivo. Los estudios con microscopía electrónica han revelado vacuolización intracelular y necrosis, como respuesta a la acción de dicho factor. El 66,6 % de las cepas aisladas de pacientes con EUP produce una citotoxina, activa in vitro contra células de mamífero, frente al 30,1 % solamente en el grupo con gastritis crónica (1). La citotoxina vacuolizante corresponde a una fracción proteica de 87 kDa, cuyo genotipo ha sido clonado y denominado VacA (vacuolizante) (2). Otra proteína, de 120 a 128 kDa, asociada a la expresión de la citotoxina, y codificada por el gen CagA (citotoxin associated gene) (3), no representa toxicidad por sí misma, pero parece intervenir en la expresión de la toxina vacuolizante. El gen VacA está presente en la mayoría de las cepas, mientras que el CagA solo lo estaría en el 80 % de ellas. Se configura así un genotipo, por el que ambos genes deberían estar presentes para dar lugar a un fenotipo de bacteria patógena (Tabla II).

Entre los factores de virulencia del H. pylori se cuentan las proteínas superficiales, algunas de las cuales están implicadas en los fenómenos de adhesión, y en la alteración de la arquitectura del epitelio mucoso gastroduodenal, relacionándose con la actividad endotóxica del germen. Se ha sugerido que dicha toxicidad estaría ligada a un lipopolisacárido (LPS) de la superficie del H. pylori. La caracterización de las proteínas del H. pylori ha permitido detectar el carácter antigénico de los LPS del core y de las cadenas laterales de las proteínas del germen. Algunas, particularmente las de 56 y 62 kDa, presentan reactividad antigénica cruzada con ciertas especies de Enterobacteriaceae como los Campylobacter (4). En lesiones digestivas mediadas por LPS bacterianos, han sido implicados fosfolípidos de bajo peso molecular, como el factor activador plaquetario (PAF), cuya actividad se ha detectado en cultivos de H. pylori, con las mismas propiedades biológicas y fisicoquímicas que el PAF liberado por diversas células eucariotas.


1.4 Aspectos inmunológicos:

La persistencia del H. pylori en la mucosa gástrica es un fenómeno que se asocia con la perpetuación de los cambios histopatológicos y la presencia de infiltrado inflamatorio de tipo crónico. En la infección por H. pylori se produce una importante respuesta, local y general, contra la proteína de 120 kDa de la bacteria, que se asocia con la actividad citotóxica vacuolizante y con la severidad de la gastritis (5).

Un efecto llamativo de la infección por H. pylori es la activación de polinucleares neutrófilos (PNN), que se traduce en un profuso infiltrado inflamatorio de las áreas superficiales mucosas. Este efecto está mediado por la interleukina- 8 (IL-8) (6), así como por una proteína de la propia bacteria con potente capacidad quimiotáctica (7). La activación da lugar a la producción de citoquinas, aumento de los fenómenos oxidativos locales y de la expresión de moléculas de adhesión intercelular tipo 1 (ICAM-1). Las células mucosas gástricas también expresan ICAM-1, lo que, junto a la producción de IL-8, puede constituir el núcleo de los fenómenos inflamatorios inducidos por la infección de H. pylori (8). Aproximadamente la tercera parte de las cepas inducen fuerte actividad oxidativa mediada por PNN. Las cepas que tienen esta capacidad son significativamente mas frecuentes en pacientes con EUP, que en aquellos con gastritis crónica activa solamente (p = 0,0261) (9).

La presencia de mecanismos lesionales gástricos mediados por T- linfocitos es otro factor de importancia. Se ha comprobado que, asociado a la infección por H. pylori, se produce un incremento pronunciado de la población linfocitaria T CD4+, una importante fracción de las cuales expresan en su superficie receptores para IL-2, acompañado de un aumento de expresión del complejo mayor de histocompatibilidad (CMH) clase II. Proteínas bacterianas pueden estimular también, directa o indirectamente, la proliferación y diferenciación de la población CD4+, dando lugar a la producción de un exceso de citoquinas y sustancias con toxicidad directa como el factor de necrosis tumoral (TNF).



2. Alteraciones fisiopatológicas en la infección por H. pylori.

2.1 Niveles séricos de gastrina e infección por H. pylori:

Numerosas observaciones confirman que existe una hipergastrinemia inapropiada en pacientes H. pylori-positivos, especialmente significativa ante un estímulo alimentario. La gastrinemia basal aumenta, aproximadamente, en un 50 % y la postprandial en un 100 %. Además, se ha demostrado la reducción de los niveles de gastrina tras los tratamientos de erradicación. La hipergastrinemia, asociada a la infección por H. pylori en úlcera duodenal (Figura 4), representa una situación paradójica desde el punto de vista fisiopatológico, ya que 2/3 de los ulcerosos duodenales tienen niveles de secreción por encima de la media. De algún modo, el H. pylori altera los mecanismos reguladores antrales, propiciando la producción inapropiada de gastrina.  Se han sugerido diversas hipótesis, para explicar este efecto. Una de ellas supone que la hipergastrinemia es el resultado de la actividad ureasa de la bacteria que llevaría al aumento de la concentración de iones amonio y, como consecuencia, del pH produciendo una señal continua sobre los sensores de pH. Sin embargo la añadir urea al medio gástrico produce un aumento de la concentración de iones amonio, pero no un aumento paralelo de la gastrinemia. Además, añadir ácido acetohidroxámico, inhibidor de la ureasa, no provoca disminución de la gastrinemia. Otra hipótesis sugiere que la hipergastrinemia observada en pacientes con infección antral por H. pylori obedecería a una alteración de la liberación de gastrina, inducida por los mecanismos lesionales de la gastritis antral. La alteración estructural, que el H. pylori provoca en la mucosa gástrica, puede potenciar los mecanismos ulcerogénicos, como la inhibición de la somatostatina. Una disminución de células D, asociada a la infección por H. pylori, seria causa de disregulación en la producción de gastrina observada en la EUP. Estudios recientes, que investigan el número de células D y G, así como la producción de RNAm de somatostatina, en la úlcera duodenal asociada a infección por H. pylori, han obtenido resultados contradictorios (10). Por ello se ha sugerido una tercera hipótesis, según la cual, la hipergastrinemia asociada a la infección por Hp se relacionaría con alteración de los mecanismos locales que regulan las células neuroendocrinas G y D. El rápido descenso de los niveles de gastrina, como respuesta al tratamiento de erradicación, concuerda mejor con una disregulación entre células D y G, que con una alteración en el número de estos elementos (Figura 5). 


2.2 Infección crónica por H. pylori y secreción ácida:


Aunque la hipergastrinemia de los pacientes con EUP disminuye de forma rápida cuando se erradica el H. pylori, no ocurre lo propio con la secreción de ácido, aunque se supone que tendría lugar un retorno gradual a niveles secretorios normales. Estudios sobre el rendimiento ácido gástrico en pacientes con EUP, han mostrado patrones diferentes para el UD o la combinación de UD mas UG, de los observados para el UG solo, en relación con la infección por H. pylori. Los pacientes con UD o UG y UD combinados, muestran producción de ácido similar, independientemente de la presencia o ausencia de H. pylori. Sin embargo, los pacientes con UG e infección por H. pylori presentaron un BAO y MAO significativamente superiores a los de pacientes sin infección (11). Recientemente, utilizando como estímulo factor liberador de gastrina (GRF), en lugar de pentagastrina o G17 se ha observado una reducción de hasta el 66 % de la secreción ácida, en pacientes con UD, como resultado de los tratamientos de erradicación y en respuesta a un descenso concomitante de los niveles séricos de gastrina (12).


2.3 Secreción de pepsina e infección por H. pylori:

Se ha demostrado que la concentración de PG I es significativamente mas elevada en presencia de H. pylori, que en pacientes H. pylori- negativos. Los niveles de PG I se consideran un buen marcador de la gastritis, que puede ser utilizado como un índice de la severidad de la misma en pacientes H. pylori-positivos. Además, la erradicación mediante el tratamiento, de la infección por H. pylori, origina una disminución marcada de los niveles séricos de PG I. La estimulación de la secreción de PG por las glándulas gástricas, en el curso de la gastritis crónica, estaría mediada por un péptido producido por el H. pylori (13).


2.4 Contenido en histamina y H. pylori en la EUP:

En la EUP se ha observado una disminución del contenido de histamina en los reservorios mucosos de los pacientes comparados con sujetos sin infección por H. pylori. Además, los tratamientos de erradicación repusieron a sus niveles normales el contenido de dichos reservorios. El porcentaje de incremento se correlacionó con el porcentaje de disminución de los niveles séricos de gastrina (14).

Bibliografía.-
1. Figura N, Guglielmetti P, Rossolini A, et al. Cytotoxin production by Campylobacter pylori strains isolated from patients with peptic ulcers and from patients with chronic gastritis only. J Clin Microbiol 1989; 27:225-6.
2. Schmitt W, Haas R. Cloning and genetic characterization of the Helicobacter pylori vacuolating cytotoxin gene. Acta Gastroenterol Belg 1993; 56(suppl):105.
3. Tummuru MKR, Cover TL, Blaser MJ. Cloning and expression of a high-molecular-mass major antigen of Helicobacter pylori: evidence of linkage to cytotoxin production. Infect Immun 1993; 61:1799-809.
4. Perez-Perez GI, Blaser MJ. Conservation and diversity of Campylobacter pyloridis mayor antigens. Infect Immun 1987; 55:1256-63.
5. Crabtree JE, Figura N, Taylor JD, Bugnoli M, Armellini D, Tompkins DS. Expression of 120 kilodalton protein and cytotoxicity in Helicobacter pylori. J Clin Pathol 1992; 45:733-4.
6. Crabtree JE, Peich P, Wyatt JI, Stachl U, Lindley IJD. Gastric interleukin-8 and IgA IL-8 autoantibodies in Helicobacter pylori infection. Scand J Immunol 1993; 37:65-70.
7. Mai UEH, Perez-Perez GI, Allen JB, Wahl SM, Blaser MJ. Surface proteins from Helicobacter pylori exhibit chemotactic activity for human leukocytes and are present in gastric mucosa. J Exp Med 1992; 175:517-25.
8. Crowe SE, Espejo R, Jin Y, et al.. The potential role of gastric epithelium in neutrophil recruitment, attachment and antigen presentation during Helicobacter pylori infection. J Immunol 1993; 150:10.
9. Rautelin H, Blomberg B, Fredlund H, Jarnerot G, Danielsson D. Incidence of Helicobacter pylori strains activating neutrophils in patients with peptic ulcer disease. Gut 1993; 34:599-603.
10. Moss SF, Legon S, Bishop AE, Polak JM, Calam J. Effect of Helicobacter pylori on gastric somatostatin in duodenal ulcer disease. Lancet 1992; 340:930-2.
11. Kang JY, Wee A. Helicobacter pylori and gastric acid output in peptic ulcer disease. Dig Dis Sci 1991; 36:5-9.
12. El-Omar E, Penman I, Dorrian CA, Ardill JES, McColl KEL. Eradicating Helicobacter pylori infection lowers gastrin mediated acid secretion by two thirds in patients with duodenal ulcer. Gut 1993; 34:1060-5
13. Timothy R, Cave MBBS, David R, Cave MD. A Helicobacter pylori peptide increases pepsinogen secretion from isolated rabbit gastric glands. Rev Esp Enf Ap Dig 1990; 78(Supl I):52.
14. Queiroz DMM, Mendes EN, Rocha GA, et al. Histamine content of the oxyntic mucosa from duodenal ulcer patients: effect of Helicobacter pylori eradication.Am J Gastroenterol 1993; 88:1228- 1232.
15. Delgado, J.D, Rivera, F, Ríos, J.J., Herrerías, J.M.. Optical and electronic findings in Helicobacter pylori infection of the antral mucosa. En: Helicobacter pylori and Gastroduodenal Pathology. Pp. 82-89(1992), Berlín Heidelberg (Alemania).
16. J. D. Delgado, M. Casas, J. Martín, P. Hergueta, F. Rivera y J. M. Herrerías. Infección por H. pylori y úlceras: niveles séricos de gastrina. Rev. Esp. Enf. Digest. 1996; 88(Supl. I):62-63

 




Figura 1.- Cripta con abundante densidad de H. pylori (Giemsa) (15).

Cripta con abundante densidad de H. pylori (Giemsa)








Figura 2.- Imagen ultraestructural de H. pylori en primeras fases de adhesión (flechas en 2b muestran afimbrias entre H. pylori y microvellosidades de la célula mucosa) (15).

Imagen ultraestructural de H. pylori en primeras fases de adhesión (flechas muestran afimbrias)










Figura 3.- Imagen ultraestructural de H. pylori en estadios avanzados de adhesión (afimbrias y estructuras "cup like") (15).

Imagen ultraestructural de H. pylori en estadios avanzados de adhesión (afimbrias y estructuras "cup like")








Figura 4.- Niveles séricos de gastrina en pacientes con y sin úlcera péptica en relación con el status de H. pylori (16).

Niveles séricos de gastrina en pacientes con y sin úlcera péptica en relación al status de H. pylori







Figura 5.- Hipótesis sobre el mecanismo de disregulación de células D (productoras de somatostatina) y G (gastrina)