El siglo de los Rayos X
Wanda Reif . Lancet 2000. 356:9244, 25 Noviembre 2000
(Comentario sobre la exhibición que se presenta en el Museo Nacional de Salud y Medicina, Washington DC, hasta el 1º de enero de 2001)
(http://www.natmedmuse.afip.org/)
En 1895, mientras estaba sosteniendo una placa metálica a la que estaba bombardeando con electrones cargados, Wilhelm Roentgen hizo un descubrimiento extraordinario: una leve onda de radiación ionizante penetraba los tejido humanos para revelar la sombra de los huesos. Cuando publicó sus hallazgos, llamó a la extraña lux "X", el símbolo matemático de una variable desconocida. El Rayo X tuvo un éxito inmediato; el hecho de que una misteriosa "luz" pudiera "ver" dentro de un cuerpo humano viviente, fascinó a las comunidades científicas y médicas de todo el mundo. En la transición desde el descubrimiento a su aplicación, los Rayos X ingresaron en el arsenal de la medicina moderna con una velocidad asombrosa. Los médicos, intrigados por lo que podrían revelar los nuevos rayos, llenaron las publicaciones de imágenes de cuerpos extraños, huesos fracturados y otras rarezas y anomalías.
En esa era de remota inocencia de la ciencia, Roentgen nunca patentó ni recibió alguna ganancia material alguna por los muchos productos que provinieron de su descubrimiento, honrando su compromiso de compartirlo con el mundo. En 1901 recibió el primer Premio Nobel de Física.
Mientras científicos como Antoine Becquerel y Marie y Pierre Curie buscaban otras fuentes de radiación, Emil Grubbe, de Chicago, experimentaba con los Rayos X para destruir células cancerosas y trataba enfermedades de la piel. Los éxitos de la radioterapia fueron seguidos por aplicaciones para una variedad de enfermedades, con escasas precauciones para el médico y el paciente, derivadas del pobre conocimiento de los peligros que acompañan a las radiaciones.
Al comienzo del siglo XX, el instrumental médico, hasta ese entonces dominado por bisturíes y sierras, había cedido su lugar a extrañas máquinas eléctricas. Tan sólo unos pocos años luego del descubrimiento de Roentgen, los hospitales modernos alojaban una variedad de máquinas radiológicas que sorprendían y frecuentemente aterrorizaban a los pacientes.
En esta exhibición se muestran varios ejemplos de la primitiva tecnología de rayos X, lo que da una evidencia vívida del rápido desarrollo de la nueva y exótica maquinaria médica y de los extraños aparatos que comenzaron a formar parte de la práctica clínica. La máquina de Nelson, un generador electrostático que data de alrededor del año 1900, y que consiste en un gran disco de metal suspendido en un recipiente de vidrio y madera, podía generar la cantidad necesaria de Rayos X para "iluminar" todo el tronco. Alrededor de 1939 se construyó la máquina de Rayos X tipo "Dermatex", que fue la precursora de los equipos actuales de rayos X con mesa. En 1925 se desarrolla el primer aparato de Rayos X para odontología.
Una serie de dramáticos estudios de Rayos X muestran una fractura ósea conminuta, una moneda dentro del estómago, un alfiler de gancho abierto en una garganta, y una llave atascada en un esófago. Se destaca también que en los EEUU se toman más de 1000 millones de placas radiográficas anuales.
Thomas A. Edison montó demostraciones ambulantes del fluoroscopio, un dispositivo portátil que revelaba la estructura esquelética sin la necesidad de usar película. Edison esperaba que hubiera "uno de estos aparatos en cada hogar". Los fluoroscopios fueron una novedad muy popular en las zapaterías de los EEUU desde los años '20 hasta los '50, como una forma "científica" de probarse zapatos. Evidentemente no se le prestaba ninguna atención a los riesgos de la exposición a los Rayos X. No obstante su potencial peligrosidad, la técnica de obtención de imágenes de estos dispositivos fue la precursora de la actual angiografía guiada por Rayos X.
Se muestra también la fascinación del público por aspectos raros e incluso místicos asociados a los Rayos X, monstruos salidos de máquinas aterrorizantes, libros de "comics" presentado a Superman con su "visión de rayos X", y pistolas de rayos de juguete.
Se describen brevemente las sofisticadas tecnologías actuales, en combinación con las computadoras, tales como RMI, TAC, PET y otras aplicaciones de Medicina Nuclear, quizás demasiado brevemente para el visitante no familiarizado con la ciencia.
El uso de las radiaciones en oncología es presentado como un montaje fotográfico del "antes" y el "después"; una máquina ortovoltaica usada a principios de siglo para eliminar una lesión de lupus vulgar; un generador de Van de Graaff, de alrededor de 1940, que destruye un tumor ocular en un niño; isótopos radiactivos, usados en 1957 para reducir un tumor gástrico; y un "Betatron" de alrededor de 1960, que elimina un tumor de labio.
Un video actual sobre el tratamiento de un tumor cerebral explica complejos procedimientos y precisas tecnologías usadas para erradicar la lesión protegiendo los tejidos circundantes.
Desde el primer indicio de que los rayos X podían "ver" dentro del cuerpo, hasta las tecnologías modernas de diagnóstico y tratamiento, esta muestra describe el revolucionario desarrollo que tuvo la medicina en el siglo XX y especula sobre sus futuras aplicaciones. En este nuevo milenio, el descubrimiento de Roentgen, lejos de estar en el olvido, promete ser una fuente inagotable de nuevas y poderosas aplicaciones en medicina y otros campos del saber humano.