El hombre no piensa en los
riesgos o consecuencias de sus actos cuando
está atrapado en su sueño. La obsesión de
hacer realidad algo que estuvo siempre en su
imaginación lo hace poner de lado su
bienestar y el de los demás, sin siquiera
imaginar las peores situaciones y por ello
olvida como remediarlos…olvida la
prevención.
El Titanic, El Hüllemberg, Septiembre 11,
miles de vida que pudieron ser salvadas si
la neblina del egocentrismo no nos hubiera
bloqueado la visión.
Ahora, en nuestro entorno, nos enfocamos en
situaciones menos dramáticas que las
mencionadas, estudiamos y tratamos de
remediar los riesgos a la salud en las
empresas, escuelas, la sociedad en general,
etc., protegiendo el bienestar de los
trabajadores.
Como me fue explicado hace ya algún tiempo
la medicina del trabajo analiza la
interacción entre las personas y las
condiciones de trabajo, detectando así los
factores de riesgo y los posibles daños a la
salud y evitar su progresión, extensión o
reiteración. El tema que tratamos aquí
“vigilancia de la salud” ensambla
perfectamente con la definición provista.
Todo en conjunto (la vigilancia de la salud,
la medicina del trabajo y una que otra
opinión personal) serán las bases para este
simple escrito.
Pero, ¿qué es la vigilancia de la salud?
Es el control y seguimiento del estado de
salud de los trabajadores con el fin de
detectar signos de enfermedades derivados
del trabajo y tomar medidas para reducir las
probabilidades de daño o alteraciones
posteriores de la salud.
En México la constitución política consagra
la protección a la salud en el artículo 4° y
es la Secretaría de Salud mediante la
COFEPRIS (Comisión Federal para la
Protección de los Riesgos Sanitarios) quién
se encarga de la regulación, control y
fomento sanitario; de la prevención y manejo
de los riesgos sanitarios, entre otras
cosas. Y supuestamente en cada empresa,
industria o trabajo, se debe practicar la
vigilancia de la salud, mediante una
comisión de higiene y seguridad, por los
mismos patrones y trabajadores; verificando
las condiciones de trabajo, previniendo los
riesgos que pueden ocurrir durante la
ejecución de su labor, así como en el
trayecto de la casa al trabajo y viceversa,
que pueden repercutir negativamente en su
salud.
Al igual en este país, la formación de
inspectores del trabajo está a cargo de la
Secretaría del Trabajo y Previsión Social, a
través de la Dirección de Inspección.
Actualmente a partir de la expedición del
Reglamento General para la Inspección y
aplicación de sanciones por violaciones a la
Legislación Laboral esta reglamentado dentro
de los artículos 540 a 550 de la Ley Federal
del Trabajo de 1970 la Inspección del
trabajo.
La actualización de las leyes y reglamentos
que la desarrollen resulta ser una tarea
legislativa fundamental ya que los mismos
adelantos de las tecnologías pueden dejar
fuera de la protección de las autoridades
del trabajo a los trabajadores, que se ven
inmersos en nuevas formas de trabajo que
resultan atípicas para las normas laborales
Pero desafortunadamente como la mayorías de
las leyes citadas en nuestra constitución se
mantienen en la teoría y no en la realidad;
denotando de nueva cuenta el principal
problema de nuestra basta, completa y
renombrada constitución, que no se hace
cumplir.
“Las dos caras de la moneda”
La vigilancia de la salud encuentra su punto
de partida y de llegada en el bienestar de
los trabajadores. Con una metodología
aparentemente simple; recabando información
acerca de las labores que se realizan, como
se realizan, instigando en un seguimiento de
los indicadores de salud, identificando los
principales problemas, es decir enfermedades
que acosan a los trabajadores o
incapacidades por una labor mal realizada,
evitando así la aparición de nuevos casos
por medio de estrategias y planes para la
preservación de la salud, terminando por
evaluar el propio sistema de vigilancia de
salud.
Esta área de la medicina del trabajo
encuentra su piedra angular en la
observación de las condiciones de trabajo,
detectando así los factores de riesgo. Uno
de los principales problemas que tiene la
organización de salud de nuestro país es que
emplea mucho dinero en el tratamiento de
enfermedades pero no en la prevención de las
mismas. Los programas para prevenir
cualquier situación adversa en términos de
salud son mínimos y aún funcionando a su más
de su capacidad son deficientes para cubrir
las necesidades de la población.
Un ejemplo que vemos en la calle, son
trabajadores del H. Ayuntamiento de
Guadalajara, Jalisco. Encargados de los
jardines en el centro de la ciudad,
literalmente “trepados” en escaleras con
sierras ó tijeras en mano, intentando podar
los árboles; sin protección ninguna,
expuestos al ruido de la sierra, al peligro
de caer de la escalera y accidentarse con
sus herramientas, pero ellos no se detienen
a pensar en las consecuencias de sus actos,
la responsabilidad ahí, radica en que
alguien con los conocimientos necesarios
proponga una solución benéfica para todos.
Muchos trabajadores solo están felices de
realizar su labor sin conciencia aparente de
los riesgos a los que están expuestos, ó tal
vez sólo los ignoran; ahora, imaginemos que
pasa en las grandes empresas, con los
mineros, los agricultores…
Siendo objetivos ¿No es mejor prevenir las
enfermedades que tratarlas? Para una empresa
¿No es más económico prevenir las lesiones,
que pagar las incapacidades? Ya en nuestro
ritmo de vida, no podemos darnos el lujo de
solo cubrir una necesidad, tenemos que
evitar que esta se presente, cierto, es una
ardua tarea, pareciendo casi imposible, pero
si ponemos los recursos y se cumple todas
las normas de una manera escrupulosa, existe
la posibilidad de que salvemos un par de
vidas que no presentaron nunca una
enfermedad.
Por otro lado una preocupación de esta
temática es el estado actual de salud del
trabajador, detectando síntomas de
enfermedades que se produjeron por el
trabajo realizado. El estudio del estado
actual de la salud por diferentes técnicas
como entrevistas, encuestas, exámenes
físicos, etc. nos abre las puertas para la
elaboración de estudios epidemiológicos en
esa misma área.
Este, a nuestro punto de vista es una parte
importante, ya que cuida la salud de los
trabajadores desde dos perspectivas: la
salud actual (con exámenes físicos y
laboratoriales) y por prevención de salud
(con planes de prevención y análisis de
factores de riesgo) cubriendo todas las
áreas posibles.
Ahora bien, la otra “cara de la moneda” nos
pone de manifiesto que si bien la salud del
trabajador es constantemente monitorizado,
no es tan ilógico pensar que si la
enfermedad apareciera, el trabajador sería
cesado de sus actividades. Es por ello que
es imperativo que al llevar a cabo esta
vigilancia se respete la intimidad y que los
datos obtenidos de valor para la salud
pública y otras áreas no sean usados
erróneamente.
¿En donde está protección de la salud? ¿En
donde está la vigilancia y el monitoreo?
Porque dejar que está situación continúe
afectándonos; médicos, licenciados o
ingenieros no importa la profesión, aquí
tenemos herramientas para salvar un par de
vidas.
Como dice el Talmud: “Aquel que salva una
vida, salva al mundo entero”
(1) Los autores son estudiantes de medicina
de la Universidad de Guadalajara.