El dolor en los pacientes con esclerosis múltiple es de origen central en más de
la mitad de los casos y se asocia con hiperalgesia mecánica o térmica.
De acuerdo a un estudio danés reciente, en más de la mitad de los pacientes con
esclerosis múltiple (EM) que padecen dolor éste tiene origen central. Para
esclarecer el papel de las anomalías sensoriales en el dolor que acompaña a la
EM, el Dr. K.B. Svendsen y sus colegas del Hospital Universitario de Aarhus
evaluaron la función sensorial en pacientes con EM y dolor (n = 50), pacientes
con EM sin dolor (n = 50) e individuos sanos (n = 50), todos ellos con igual
distribución por edad y sexo. Los pacientes con dolor fueron sometidos a una
entrevista estructurada sobre dolor. Se examinó la función sensorial mediante
una prueba cuantitativa junto a la cama. La calidad de vida relativa a salud fue
evaluada mediante el cuestionario SF-36. Los pacientes con dolor tuvieron menor
umbral de dolor por presión que los pacientes sin dolor (mediana, 260 kPa vs.
322 kPa), pero los otros parámetros de las pruebas sensoriales fueron similares.
Los pacientes con dolor tuvieron con mayor frecuencia alodinia por frío (9/50
vs. 0/50) y sumatoria temporal anormal (10/48 vs. 3/49). El 83% de los pacientes
con dolor presentaban dolor de origen central. Estos pacientes no difirieron de
aquellos con dolor musculoesquelético en la prueba sensorial cuantitativa, pero
tuvieron mayor frecuencia de alodinia. En comparación con los pacientes sin
dolor y los controles sanos, los pacientes con dolor tuvieron menores puntajes
en todas las dimensiones del cuestionario SF-36. Estos resultados, concluyen los
expertos daneses, sugieren que en los pacientes con EM el dolor es de origen
central en más de la mitad de los casos y se asocia con hiperalgesia mecánica o
térmica.