El uso de teléfonos celulares y la incidencia de tumores
cerebrales
Peter D. Inskip, Robert E. Tarone, Elizabeth E. Hatch, Timothy C. Wilcosky, William R. Shapiro, Robert G. Selker, Howard A. Fine, Peter M. Black, Jay S. Loeffler, Martha S. Linet
N Engl J Med 2001;344:79-86.
Fundamentos:
En los últimos tiempos ha aparecido cierta preocupación por la potencial relación entre el uso de teléfonos celulares de mano y la aparición de tumores cerebrales. Si tal riesgo existe realmente, el tema constituiría una urgencia en materia de salud pública, dado el rápido incremento mundial del uso de estos dispositivos.
Métodos:
Los autores examinaron el uso de teléfonos celulares en un estudio de casos de tumores intracraneales del sistema nervioso central llevado a cabo entre 1994 y 1998. Fueron estudiados 782 pacientes en hospitales de Phoenix, Arizona; Boston y Pittsburg; 489 tenían gliomas confirmados histológicamente; 197 eran meningiomas y 96 neurinomas del acústico. Se tomó como grupo control a 799 pacientes admitidos en los mismos hospitales por una variedad de enfermedades no malignas.
Resultados:
Tomando como tasa de uso acumulativo del teléfono celular un tiempo de más de 100 horas, la relación entre aquellos pacientes que usaron el dispositivo y los que nunca o rara vez lo hicieron, fue de 0.9 para los gliomas (95% de intervalo de confianza, 0.5 a 1.6), 0.7 para meningiomas (95% de intervalo de confianza, 0.3 a 1.7), 1.4 para los neurinomas del acústico (95% de intervalo de confianza, 0.6 a 3.5), y 1.0 para todos los tipos de tumores en forma conjunta (95% de intervalo de confianza, 0.6 a 1.5). No hubo evidencia de mayor riesgo entre personas que utilizaron teléfonos celulares por 60 o más minutos por día o regularmente por 5 o más años. Tampoco se observó mayor incidencia de tumores del lado de la cabeza en que los pacientes apoyaban el aparato.
Conclusiones:
Estos datos contradicen la hipótesis de que el uso al menos reciente de teléfonos celulares de mano, es causa de tumores cerebrales; sin embargo esta evidencia no es suficiente para evaluar el riesgo a largo plazo, en usuarios intensivos y por períodos prolongados de tiempo.