Un nuevo estudio relaciona la deficiencia de vitamina D con un mayor riesgo de muerte, especialmente de enfermedades cardiovasculares, en la más reciente evidencia de la importancia que tiene esa vitamina en la salud humana.
Investigadores liderados por Harald Dobnig de la Medical
University de Graz, Austria, midió los niveles de la vitamina D en 3.258
pacientes, con una edad promedio de 62 años, que visitaron el centro médico
austríaco entre 1997 y 2000 y siguió sus casos durante 7,7 años.
Casi el doble de los pacientes con deficiencia de vitamina D murieron durante el
curso del estudio, según los resultados publicados el lunes en Archives of
Internal Medicine, publicación de la American Medical Association (JAMA). De 737
pacientes fallecidos, 307 pertenecían al grupo con el menor nivel de vitamina D,
al tiempo que 102 pertenecían al grupo con los mayores niveles.
La relación entre la deficiencia de la vitamina D y la mortalidad por causas
cardiovasculares llamó particularmente la atención. Más de la mitad de las
muertes -463- fueron atribuidas a causas cardiovasculares.
Los científicos no saben las razones por las que los bajos niveles de vitamina D
contribuyen a enfermedades cardiovasculares u otras causas de muerte. Sin
embargo, diversos estudios han demostrado que la vitamina D juega un papel clave
en la inmunidad humana. Un estudio de la Universidad de Harvard en más de 18.225
pacientes publicado a comienzos de junio en Archives of Internal Medicine
detectó una relación entre la frecuencia de ataques cardíacos y los bajos
niveles de vitamina D.
Otras investigaciones han demostrado la relación entre la deficiencia de la
vitamina D y la diabetes, la obesidad y la alta presión sanguínea. La falta de
vitamina D también está asociada con diversos tipos de cáncer.
Al menos el 50% de la gente mayor en todo el mundo registra índices
insuficientes de vitamina D en su sangre, y la situación es similar entre la
gente más joven, según Archives of Internal Medicine. Las posibles causas de
esta deficiencia son el declive de la actividad al aire libre, la vejez y la
polución atmosférica.
La principal fuente de vitamina D es la exposición solar, ya que los rayos
ultravioletas del sol disparan la síntesis de la vitamina D en el cuerpo humano.
Diez a 15 minutos de sol por día son suficientes.
La vitamina D, que se encuentra naturalmente en pocos alimentos -pescado, hígado
vacuno y yemas de huevo-, en exceso también puede resultar perjudicial para la
salud, según sostienen algunos especialistas.
Fuente: JAMA
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Año IX, N° 144, Julio 2008