Dr. Eduardo R. Hernández González.
Pediatra y Especialista en Conducta Infantil.
Especial para Compumedicina.com®

En 1970, el oncólogo norteamericano V.R.Potter, estableció por primera vez el término bioética con la intención de dar a entender una forma de acción para la sobrevida y, simultáneamente para un mejor vivir en un medio natural desarrollado gracias al progreso.
La bioética es una potente herramienta moral y legal, cuyos objetivos pretenden encontrar el nuevo marco racional y creativo que sustente a cada nuevo avance en el conocimiento científico, hacia el bien del individuo y en aras de la conservación de la salud y de la vida.
La  bioética toma y considera al ser humano en su estrecha relación con los factores ambientales, como naturaleza, cultura, religión, política y sociedad, entre otros, respetando la individualidad de cada ser y la pluralidad de escenarios posibles.
En el panorama bioético se establece una regulación de las prescripciones interdisciplinarias del comportamiento racionable y humano en lo concerniente a la investigación, a los tratamientos y a las aplicaciones de la biotecnología, así como de las normas de buena conducta y respeto entre los médicos y los pacientes.

 

La bioética y las nuevas tecnologías de la información

Las nuevas tecnologías de la información en el sector salud, permiten a sus trabajadores (y en especial al gremio médico) una mayor preparación para enfrentar y manejar adecuadamente las enfermedades, las epidemias o los desastres naturales, y que es en definitiva requerida y necesaria para la prevención, curación y rehabilitación del enfermo en general. En este sentido la bioética surge como punto de contacto y equilibrio entre la ética y la tecnología médica moderna, logrando de esta manera la llamada “humanización de la medicina moderna”.
A este respecto, la sociedad debe preocuparse y servir de control en la introducción de las nuevas tecnologías al campo de la salud, evaluando en su aplicación los riesgos y beneficios que acarrean para el paciente.
Las nuevas tecnologías al ser aplicadas a la medicina, pueden conducir a daños iatrogénicos, es decir, a daños ocasionados por el médico, en su intención de causar el bien o devolver la salud a la persona humana. Esta iatrogenia va desde comentarios y tratos inadecuados hacia la persona enferma o familiares hasta faltas cometidas por imprudencia o impericia.
 

Principios fundamentales de la bioética

Los tres principios básicos de la bioética, (descritos por primera vez en 1979) y percibidos como válidos y vigentes en el contexto socio-cultural y que además se muestran eficaces y correctos para la toma de decisiones en el campo de la moral médica son:

*Principio de beneficencia:
En el ámbito médico, el principio de la beneficencia obliga al profesional de la salud a poner el máximo empeño en atender al paciente y hacer cuanto pueda para mejorar su salud, de la forma que considere más adecuada. Significa actuar con caridad y amabilidad.
La aplicación de este principio resulta complejo ya que intervienen: la ponderación del riesgo/beneficio, valores morales y religiosos del paciente, intereses de las personas enfermas, jeraquización de prioridades del enfermo, etc.

*Principio de autonomía:
El principio de autonomía se basa en la convicción de que el ser humano debe ser libre de todo control exterior y ser respetado en sus decisiones vitales básicas. En el ámbito médico significa que el paciente debe ser correctamente informado de su situación y de las posibles alternativas de tratamiento que se pueden aplicar en su caso, con ello se logra el llamado “consentimiento informado”, que no es más que la decisión del paciente una vez que ha sido adecuadamente informado por el médico y es lo que en la actualidad se considera la base de la relación médico-paciente.

*Principio de justicia:
Tradicionalmente, desde el punto de vista del derecho romano, la justicia se identifica con la equidad, con dar a cada uno lo que le corresponde. En el campo de la salud, se interpreta como la disponibilidad por igual a los servicios sanitarios tanto preventivos como curativos de todos los individuos, sin distingo de color, religión o credo, sexo, edad, afiliación política, posición económica o social.

Otros principios de la bioética son: principio de la no-maleficencia (principio de no hacer daño),  principio de honestidad y principio de eficiencia.

 

Bioética y pediatría

La práctica de la medicina que es la ciencia y el arte de curar a los enfermos y preservar su salud significa para el profesional, el deber de desplegar una actividad técnicamente perfecta y someterse a la disciplina ética de su profesión. Si esto se lleva al campo de la pediatría, donde el enfermo o paciente se trata de un niño, un ser evolutivamente en desarrollo, con una inmadurez física y emocional, permeable a las influencias externas (familia, sociedad y cultura), la práctica de la medicina adquiere entonces mayor relevancia y cuidado.
Para el adecuado tratamiento del niño por parte del personal médico y paramédico, se crearon en muchos países las disciplinas de pediatría social, pediatría integral y más recientemente medicina del adolescente. Todas ellas con gran contenido de ética, moral, derechos humanos, psicología del desarrollo, conducta infantil, familia y sociedad, sin olvidar claro está de un actualizado y  completo conocimiento científico sobre la  salud y las enfermedades de los niños y adolescentes.
En los últimos tiempos la práctica de la pediatría ha sufrido cambios significativos, adaptándose a los nuevos tiempos, en los cuales, el niño o adolescente pasó de ser un ente pasivo a un ente activo de la consulta, donde se les ha involucrado en el proceso de la recuperación de la salud y prevención de enfermedades, así como se les ha tomado en cuenta su opinión en la aplicación de los tratamientos e intervenciones médico-quirúrgicas, esto constituye el consentimiento informado en pediatría (asentimiento del menor + permiso informado de los padres).
A este respecto se puede señalar que en países como Estados Unidos y Canadá, así como en algunos de Europa y América del Sur, es legal prestar servicios de salud a menores (adolescentes mayores de 14 años) sin la autorización de sus padres o sin la asistencia de los padres a la consulta, entre estos servicios se cuentan: la curación de enfermedades de transmisión sexual, apoyo para la anticoncepción, atención por embarazo o por adicción a las drogas, servicios de salud mental y tratamiento por abuso sexual o violación.

 

La bioética a la vanguardia

En países como Canadá, Estados Unidos, España, Argentina y otros, se ha incluido la bioética como un componente curricular para la obtención de títulos en especialidades clínicas como la pediatría, obstetricia-ginecología y medicina interna. Entre las habilidades a incluir en estos programas de residencia médica se encuentran:

  1. Haber desarrollado un código propio de valores que dirijan la conducta médica.

  2. Tener una conducta coherente con la profesión.

  3. Establecer prioridades.

  4. Mantener el diálogo médico-paciente.

  5. Evitar las posiciones extremas y favorecer la tolerancia.

  6. Ponderar las consecuencias de la actuación médica.

  7. Proteger a los menos favorecidos.

Asimismo se han creado en las Instituciones Sanitarias tanto públicas como privadas, Comités de Etica de Investigación, de Etica Clínica y Códigos de Etica Médica, con el objetivo de dar cumplimiento a los principios básicos de la bioética.

 

Los deberes de los enfermos y la bioética

Mucho se ha hablado de los derechos (bien merecidos por cierto) de los pacientes o de los enfermos, pero y de los deberes de éstos hacia los profesionales de la salud?, a este respecto se han señalado algunos, a saber:

 

 Con la aplicación de los principios básicos de la bioética se pretende hacer que el ejercicio de la profesión médica se convierta en una ayuda invalorable en el alivio del sufrimiento y en el logro de la felicidad de la persona humana.


   Año VI, N° 105, Abril 2005