El
síndrome es más común en pacientes de menos edad, en niñas y en no atópicos. Las
manifestaciones clínicas no son categóricas, su persistencia después del
tratamiento debe hacer sospechar en la patología.
Expertos del Pediatric Allergy and Asthma Unit de Ankara, Turquía, señalan que
el síndrome del lóbulo medio (SLM) es una de las complicaciones de la enfermedad
asmática. Los signos y síntomas a menudo son inespecíficos por lo que el
diagnóstico y el tratamiento sueles demorarse. En esta oportunidad, el grupo del
doctor Sekerel revisa su experiencia en pacientes pediátricos con asma y brinda
características diferenciales entre el SLM y la exacerbación asmática con la
finalidad de que el diagnóstico pueda hacerse más precozmente. Para ello se
revisaron las historias clínicas de 3.528 pacientes asistidos en dos años con el
objetivo de identificar los enfermos con SLM; posteriormente se efectuó un
estudio de casos y controles. Se compararon los registros de 56 pacientes con
asma y SLM con un total de 63 episodios y 63 eventos de crisis asmáticas.
La incidencia de SLM fue del 1,62% y la mitad de los enfermos tenía 6 años o
menos. Todos los casos de SLM se documentaron radiológicamente pero sólo 5 de
los 63 episodios presentaron hallazgos físicos compatibles con SLM. Los
segmentos pulmonares más comprometidos fueron el lóbulo medio derecho (50% de
los casos) y la língula izquierda (26,2% de los pacientes). Si bien los síntomas
desaparecieron en todos los enfermos, en el 36,5% de los niños, las atelectasias
persistieron radiológicamente. En comparación con controles, los pacientes con
SLM incluyeron menos atópicos y menos niños de sexo masculino. Asimismo, menos
comúnmente presentaron disnea y más frecuentemente tuvieron expectoración
purulenta; además los síntomas fueron de mayor duración y la resolución fue más
lenta. En conclusión, el SLM como complicación del asma es más común en niños de
menos edad y en no atópicos. En la mayoría de los casos, los hallazgos físicos
no son informativos. La radiología es sugestiva en algunos pero no en todos los
enfermos. Las manifestaciones más compatibles son aquellas que duran más tiempo
o que persisten después del tratamiento.